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Declaración pública

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La muerte del joven Kelvin Alexander Mateo, de 24 años, ingresado de manera forzosa, en una denominada fundación evangélica “Ejército de Dios: “Rescatando al caído”, es una evidencia más del escaso valor que tiene la vida de una persona con trastornos por uso de sustancias, en la República Dominicana.  El joven, que supuestamente se suicidó, había rogado a su madre que lo sacara de ese lugar. Pero, ella no atendió esta súplica. Le creyó más al supuesto pastor que regentea el lugar. Tenía la esperanza puesta en su recuperación.  Ignoraba que en realidad su hijo estaba secuestrado y ella era solo una fuente de recursos para este falso programa de tratamiento. 

En nuestro país, personas sin escrúpulos, oportunistas, dispuestos a negociar con la miseria humana, están aprovechando la desesperación de las familias con parientes dependientes de sustancias.  Caen en sus redes, familias, madres en especial, angustiadas e impotentes ante la cultura predominante de rechazo, estigma y abandono a las personas que sufren dependencia a las drogas., en nuestro país.

Estos fraudulentos centros de rehabilitación, manipulan a las familias, enarbolando engañosos discursos cristianos, donde, previo acuerdo económico, las personas son confinadas de forma compulsiva. Estos fingidos rescatadores, se hacen grabar en sus supuestos rescates, llevándose a las personas a la fuerza, generalmente esposadas.  Promueven sus ilegítimos negocios en redes sociales, con total impunidad, enarbolando discursos compasivos y de fe, con el aplauso de muchos y la indiferencia de otros.

Pero, lo que resulta inaceptable es que, ni el Ministerio de Salud, que tiene la obligación de habilitar estos centros, ni la Procuraduría General de la República, que debe velar por las violaciones a las leyes, ni el Consejo Nacional de Drogas, responsable en nuestro país de la política de reducción de la demanda de drogas; hayan entendido que deben intervenir para detener estas irregularidades, importadas de otras naciones. Es el modelo de los llamados “ANEXOS”, que en México tienen una historia terrible de abusos, torturas, e incluso asesinatos.  

Las autoridades tienen la obligación de detener estas estrategias de negocios, basadas en el drama personal de las adicciones y la angustia de las familias, en especial las madres.  Si no lo hacen estarán aupando el trabajo sucio de limpieza social privada, que estos pseudos programas representan y propiciando que sigan ocurriendo tragedias como la de este joven.

Desde Casa Abierta, lo hemos dicho muchas veces, la ausencia de una política sobre drogas centrada en las personas, la salud y los derechos, es lo que ha permitido que se estén instalando estas cárceles privadas, disfrazadas de centros de rehabilitación. Lugares como el que tenía encerrado al joven Kelvin Alexander, no debieran existir en una sociedad democrática, respetuosa y capaz de garantizar derechos a las personas. 

Las políticas dominicanas sobre drogas, siguen estando entre las más atrasadas del continente, centradas en la persecución del tráfico y consumo. Seguimos acríticamente el modelo anacrónico de guerra contra las drogas.  Hoy se sabe que este modelo responde más estrategia política, al servicio de los intereses de los sectores ultra conservadores que gobiernan gran parte del mundo.

El joven Kelvin Alexander, era un joven que sufría, como muchos otros atrapados en la dependencia de drogas. Su muerte no debe verse como irrelevante.  Es una consecuencia más de la ausencia de una política sobre drogas centrada en las personas, la salud y los derechos. No es la primera, ni será la última, mientras se mantengan vigentes estas políticas, que en realidad tienen poco que ver con las drogas. 

Juan Raddamés de la Rosa Hidalgo
Psicólogo.
Director ejecutivo.
Mayo, 2026

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