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DECLARACIÓN PÚBLICA

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Asociaciones de Prevención y Tratamiento de las Adicciones en la República Dominicana

Nueva vez estamos frente a la celebración del Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, que se celebra cada año el 26 de junio. Y, como cada año también, desde las organizaciones no encontramos motivos para celebrar.

Lamentablemente, las políticas de drogas en nuestro país, se mueven en dirección contraria a lo que cada año se plantea en esta celebración. Ya estamos justo a la mitad del 2026, y nada ha sucedido, ni parece que vaya a suceder. Las organizaciones sociales nunca antes han estado sobreviviendo con tantas precariedades.

El Consorcio Internacional sobre Políticas de Drogas (IDPC), levanta la consigna «Acompañe, no castigue», enfatizando la importancia de la prevención y el apoyo a las personas afectadas por el uso de drogas. Se busca visibilizar el trabajo de organizaciones sociales y comunitarias que, en general en condiciones de extrema vulnerabilidad, acompañan a las personas y la sociedad. Parecería un absurdo demandar a los gobiernos acompañar en vez de castigar, tratándose de un problema de salud. Pero lo cierto es que, las autoridades dominicanas nunca han asumido el tema de las drogas desde una perspectiva de salud. La política dominicana sobre drogas, sigue enfocada en perseguir y castigar, sin que se evidencien resultados positivos en ningún sentido. Sin ninguna compasión y respeto a sus derechos, se persigue y castiga a los usuarios y sus familias que viven en comunidades empobrecidas, contribuyendo a la falsa idea de que solo en estas comunidades se consume. Una forma de criminalización de la pobreza.

Este 26 de junio, es propicio para denunciar una vez más, que las políticas de nuestro país sobre las drogas, gobiernos van y gobiernos vienen, siguen siendo las mismas del año en que se promulgó la Ley 50-88. Nuestras autoridades se han enfocado básicamente en ejecutar acciones de represión y control, especialmente, para evitar que las drogas ilegales lleguen a los EEUU, el país donde más se consume y por lo tanto el mayor mercado del mundo. La realidad es que, en nuestro país, carecemos de una política propia en la materia. Se destacan como éxitos los frecuentes decomisos de sustancias. Pero, ni en el país ni en ningún otro lugar, baja la disponibilidad de sustancias y mucho menos la demanda de estas, que son objetivos fundamentales de cualquier política sobre drogas.

En el más reciente informe mundial sobre drogas (UNODC 2025), se afirma que la inestabilidad mundial está, “catapultando el consumo de drogas a niveles históricamente altos”. Y cada año, este informe nos muestra que los problemas de tráfico y consumo son cada vez peores. Hay una creciente tendencia en la producción de drogas sintéticas y las crisis de salud mental relacionadas, con el abuso de sustancias, a pesar de estas políticas de represión y control.   Esta realidad nos habla de la urgencia de alejarse del fracasado modelo centrado en las sustancias – “guerra contra las drogas”-, para avanzar hacia un modelo centrado en las personas, basado en la ciencia de la prevención. Pero, en nuestro país, quienes toman decisiones parecen sufrir sorderas a cualquier cambio en la política sobre drogas. Seguimos haciendo lo mismo cada año, rehenes de unas políticas sobre drogas que han fracasado. Estas políticas, se mantienen inamovibles, por razones distintas a si son eficaces o no. Una de estas es la instrumentalización del tema para fines políticos.

En el mencionado informe, se han establecido una serie de prioridades, que demandan cambios importantes en las políticas públicas sobre drogas. Se recomienda: invertir en prevención. Compasión, empatía y respeto a las personas con problemas de dependencia a las drogas, en lugar de la criminalización. Reducir el estigma y la discriminación. Acceso universal al tratamiento, basado en evidencia. Apoyo a la salud mental. Acceso a la atención médica. Abordaje de las drogas sintéticas. Acceso a los servicios de reducción de daños. Alternativas a las medidas punitivas. Apoyo comunitario. Desde las organizaciones sociales abogamos por una política en esa dirección.  Pero, las autoridades dominicanas, que conocen muy bien estas recomendaciones, simplemente han optado por ignorarlas.

En el contexto de este 26 de junio, volvemos a insistir en la urgencia de definir una política sobre drogas centradas en las personas. Han pasado casi dos años, desde que el ciudadano presidente Luis Abinader, prometiera apoyar a nuestras organizaciones, y con ello a los más necesitados de nuestra sociedad. Esa parece ser una de las promesas más difíciles de cumplir. Es una obligación del Estado, responder a las urgencias de las organizaciones sociales que atendemos las demandas de los más vulnerables de nuestra sociedad. ¿Cuánto más debemos esperar? ¿Acaso estos consumos de drogas “a niveles históricamente altos”, no preocupa a nuestras autoridades? ¿O seguirán pensando, contra toda evidencia, que la represión va a resolver el problema?

Este 26 de junio, también es propicio para insistir en redefinir la política pública sobre drogas, enfocadas en medidas significativas para educar, prevenir y apoyar a las personas con trastornos por el uso de sustancias. Es urgente tener presente la salud mental en la prevención y el tratamiento de los trastornos por consumo de drogas. Las nuevas políticas públicas sobre drogas deberán prestar especial atención en la infancia, adolescencia y juventud. Pensar la prevención como un acompañar a los más jóvenes para que aprendan a tomar decisiones saludables e inteligentes sobre su vida y su impacto en otras personas, en la colectividad. En fin, ¡ACOMPAÑAR, NO CASTIGAR!

Firmado.

Roberto Rafael Polanco Ureña (Centro de Restauración Gabaón, Inc. Cel. 809 434 2777), P. Domingo Legua (Proyecto Hombre, Tel. 809 697 1245), José Manuel Gómez Almonte y María Galán, (Ministerio Evangelístico Carcelario Rescatando Adictos para Cristo, Inc. Tel. 829 403 1333), Elvis Carrasco (Centro de Rehabilitación Nuevo Renacer, Tel. 809 899 0149), José Corporán (Fundación Dios es Fiel, Tel. 829 371 6410), Eddy Paulino (Fundación Fénix, Tel. 829 264 1543), Juan Raddamés de la Rosa Hidalgo(Asociación Casa Abierta, Tel. 809 538 9330), Leonardo Diaz (Ministerio en Cristo se Puede. Cel. 809 360 9999), Reina Vásquez de Mieses (Centro Cristiano Casa Del Alfarero, Cel. 829 343 8710), Julissa Brito Espinal (Comunidad Terapéutica Hermanos Unidos en Cristo, 809 316 8908), María Elena Rosario (El Mesón de Dios. Tel. 809 922 3735), Osvaldo Corcino (Yeshua Trayer Temple Church Fundación, (Ministerio Rescate) Cel. 829 880 6014), Yan Carlos Aracena (Desafío Juvenil, Tel: 809 582 1909). Margarita Batista (Ministerio Evangelístico Juan 3:16, Tel 809 513 2420), José Luis de la Rosa Heredia (Fundación Cosecha Celestial, 849 249 4697)

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